miércoles, 15 de mayo de 2013

"Entreacto" expone 9 proyectos en Doctor Fourquet el próximo día 20


El próximo lunes 20 se celebrará por primera vez un novedoso proyecto curatorial, “Entreacto”, que reúne 9 proyectos artísticos de distintos alumnos de Bellas Artes de la Universidad Complutense en varias galerías y espacios de arte en la calle Doctor Fourquet, epicentro del arte en Madrid.
Partiendo de la idea real del entreacto, como pequeña obra que se interpreta en medio de otra mayor especialmente durante los descansos, este proyecto busca exponer los trabajos de los artistas entre el desmontaje de una exposición y el montaje de la siguiente, siendo por ello una muestra de duración exclusiva de un solo día.
Los lunes, día de cierre de las galerías, son normalmente aprovechados para montar la siguiente exposición. Sin embargo “Entreacto” nos permite disfrutar el próximo lunes de una apertura de 8 espacios que mostrarán las piezas de: 

1- El Banquete: La sentada en Maisterra Valbuena
2- Mariana Leyva: Exposición de pintura en Nogueras Blanchard.
3- Miguel Marina: Ritorno en García Galería. 
4- Yes: Entreacto en Louis 21. 
5- Jorge Anguita, Javier Cruz, Javier Chozas, Esther Gatón: Entre el reflejo en Espacio Mínimo. 
6- Alejandro Sánchez Garrido: Run Off en Moisés Pérez de Albéniz. 
7- Alessia PederzoliOlalla Gómez: Stand By en Moisés Pérez de Albéniz. 
8- Víctor Santamarina Castaño: Regiones metamórficas en Fúcares. 
9- Marina Turmo Olivié: Edificando Ideas en Esta es una Plaza. 
 
La comisaria del proyecto es Emilia García-Romeu en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de la UCM y el patrocinio de la Fundación Banco Santander.

Además, "Entreacto" quiere ser también una plataforma que vincule a dos facultades muy frecuentemente alejadas, como la de Bellas Artes y la de Historia del Arte, y para ello cada proyecto contará con la presencia de un historiador del arte que estará presente en todo el proceso creativo y de montaje y desmontaje con los artistas. Un punto para encontrarse, trabajar y desarrollar ideas.

En mi caso estaré en Moisés Pérez de Albéniz con la propuesta “Stand by” de Alessia Pederzoli y Olalla Gómez.


“Stand by” es un proyecto que habla precisamente de esos momentos de espera en los que no ocurre nada, aparentemente, y que todo queda suspendido hasta que ocurre algo. En concreto las artistas se centran en dos momentos clave: la elección del Papa este año y en final de la Eurocopa del año pasado.
 
A través de 11 fotografías (dos de mayor tamaño, a modo de apertura visual) y una proyección de vídeo, “Stand by” realiza un ejercicio de apropiación de imágenes difundidas en diversos medios y traslada al plano artístico una reflexión sobre las reacciones ante momentos de espera, de entremedio entre dos actos.


Tres conceptos son fundamentales en este proyecto: acontecimiento, distracción y desinformación. Una propuesta autorreferencial sobre la mirada, que nos invita a mirar cómo actuamos ante momentos de duda, de expectación.
Este proyecto de Alessia Pederzoli y Olalla Gómez, que será uno de los que formarán parte de “Entreacto”, podrá visitarse toda la tarde en la galería Moisés Pérez de Albéniz, donde las artistas hablarán también de “Stand by” con quienes se pasen por el espacio.
“Entreacto” da comienzo este 2013 en medio de una crisis general y especialmente dura en la cultura, y supone un ejemplo más de un gran número de propuestas nuevas que se están planteando y que están permitiendo esquivar el temporal. Se trata de una apuesta atrevida y muy interesante que busca repetirse más años, y que invita este lunes a todo el mundo a formar parte de este proyecto visitando las piezas de los artistas en las galerías de Doctor Fourquet.

Sigue en Twitter todo lo que ocurra en "Entreacto" con el hashtag #ENTREACTO20M.


lunes, 6 de mayo de 2013

Entrevista a Tania Pardo por su nuevo proyecto “Retando a la suerte” con el colectivo NO PHOTO.

El pasado mes de diciembre se presentó la primera de las cajas que forma parte del proyecto “Retando a la suerte”, comisariado por Tania Pardo con el colectivo.
NO PHOTO y que supone la participación de 13 comisarios y 12 artistas.
Concibiendo cada exposición como una caja portátil en la que el resultado nace del contacto entre artistas y comisario, “Retando a la suerte” supone un proyecto de gran envergadura que se presentará en tres espacios distintos (garaje Vistahermosa, Centro Centro y La Casa Encendida) y que posteriormente se expondrá en todo su conjunto.
Nuevos aires para el comisariado y el formato expositivo en tiempos de cambios. Una propuesta novedosa y diferente, con gran importancia de lo procesual, que propone un resultado final portátil.
Entrevistamos a Tania Pardo, comisaria del proyecto, y aprovechamos para que nos cuente qué opina de la situación actual en el comisariado.




13 COMISARIOS, 12 ARTISTAS. 13 PREGUNTAS.

SG- ¿Qué es “Retando a la suerte”?

TP- Es un proyecto curatorial con el Colectivo de fotógrafos NOPHOTO.

Retando a la
suerte es un proyecto planteado como una cadena curatorial: trece comisarios plantean cada uno de ellos una exposición con los doce miembros del colectivo de fotógrafos NOPHOTO. El resultado de cada una de estas propuestas se presenta en un único formato: trece cajas concebidas como trece exposiciones fotográficas portátiles.
Trece miradas sobre un mismo colectivo, doce fotógrafos y un comisario.

Retando a la suerte
es un proyecto que se plantea en diferentes fases de presentación, y genera una red curatorial en torno a la fotografía y al colectivo NOPHOTO. Lo importante de este proyecto también es la idea de proceso, ya que hay muchos profesionales implicados y cada uno de ellos trabaja con una temática distinta con un mismo colectivo. Además se ha habilitado un blog como herramienta de uso y se están generando muchos diálogos.

SG- ¿De dónde surgió la idea? (proyecto grande: 13 comisarios, 12 fotógrafos)

TP- Ellos me contactaron para hacer un proyecto y tras la primera reunión pensé que un colectivo que llevaba años trabajando en Madrid no había tenido mucho contacto con comisarios que no estuvieran relacionados directamente con la fotografía; observé que algunos de ellos se definían como fotógrafos y no como artistas, entonces consideré que sería interesante generar relaciones y aproximar el trabajo a diferente comisarios y que los fotógrafos establecieran relaciones con comisarios que no eran exclusivamente expertos en fotografía. El colectivo está formado por 12 fotógrafos y a esto le sumé mi mirada como comisaria, entonces éramos 13, pero si quería invitar a otros comisarios necesitaba continuar jugando con este número tan simbólico y con la propia fecha del proyecto que empezaba en 2012 y finalizaría en 2103, entonces invité a otros 12 comisarios, siendo un total de 13 comisarios y 12 fotógrafos.
La idea es generar una cadena curatorial, cada comisario invitado propone un tema a los fotógrafos del colectivo y el resultado es una caja (concebida como una exposición portátil) y dentro de ellas hay 12 imágenes de cada uno de los fotógrafos, el resultado final serán 13 cajas, concebidas como exposiciones, que contienen 12 fotografías cada una de ellas, un total de 13 cajas y 156 fotografías.

 

El proyecto se presenta en tres fases de presentaciones y, al final, una exposición que mostrará las 13 cajas y sus contenidos fotográficos. La primera presentación y arranque del proyecto fue el pasado 20 de diciembre en el garaje Vistahermosa (el lugar de trabajo del colectivo) donde se presentó la primera de las cajas comisariada por mí bajo el título “Juntos”. Se lanzó una pregunta a cada uno de los fotógrafos “¿qué es para ti lo colectivo?” y cada uno de ellos me respondió con una imagen. La segunda fase de presentación ha sido el 5 de marzo en Centro Centro y presentamos las siguientes seis cajas comisariadas por Virginia Torrente (su caja/exposición “Solo”); Rafa Doctor (su caja/exposición “Madrid”); Sergio Rubira (su caja/exposición “Errores”); Eva González-Sancho (su caja/exposición “La Pérdida”); Rosa Olivares (su caja/exposición “Crisis”) y Roberto Vidal + Iraida Lombardía (su caja/exposición “Lo invisible”). La tercera fase será en La Casa Encendida y se presentarán en junio las últimas seis cajas que conforman el proyecto con Manuela Villa, Pablo Flórez, Martí Manem, Manuel Segade, Horacio Fernández y Estrella de Diego.
Y por último la exposición completa que tendrá lugar en una sede (aún por concretar). Como ves, la idea es implicar a distintos espacios, instituciones y gente. También reflexionar sobre lo colectivo y lo individual pues la idea es trabajar con el colectivo NOPHOTO, pero las imágenes de cada caja tienen una autoría individual de cada uno de los miembros de NOPHOTO: Jonás Bel, Paco Gómez, Marta Soul, Eva Sala, Carlos Luján, Juan Santos, Juan Valbuena, Juan Millás, Eduardo Nave, Iñaki Domingo, Carlos Sanva y Jonquera (www.nophoto.org).


SG- Es interesante la idea de “exhibición portátil de arte”, ¿en qué medida resulta esto novedoso?

TP- Esto no es muy novedoso, me interesaba mucho jugar, metafóricamente, con la idea de exhibición portátil en el sentido más duchampiano y que alguien pudiera llevarse una exposición en una caja (un homenaje a Cornell) y lo pueda mostrar como quiera y donde quiera. Reflexionar sobre el contenido y no sobre el continente. Una exposición en una caja supone que su contenido pueda mostrarse en un ascensor, en una cocina, en una sala de exposiciones, en un coche, etc.


SG- Desde el “manifiesto” se reitera la importancia del “capital afectivo como sistema de trabajo dinamizador”, ¿ha sido esto determinante a la hora de escoger comisarios?

TP- Sí, para mí el capital afectivo es determinante en muchos de los proyectos que planteo. El mundo del arte es un lugar tan flexible que esto es necesario, generar cadenas de afectos para trabajar es fundamental. Colaborar en red, crear grupos de trabajo, plataformas de pensamiento colectivo, etc. Parto de la implicación con muchas personas cuando planteo proyectos. La introspección la utilizo para mirar, estudiar y reflexionar. Pero no me gusta trabajar sola, prefiero ir acompañada.


SG- ¿Y en la elección del colectivo? ¿Primó la idea de que fuese un grupo?

TP- El colectivo NOPHOTO lleva operando en Madrid como agencia y como colectivo más de ocho años, además sus miembros tienen carreras individuales, muchos de ellos colaboran con galerías –Carlos Sanva en Galería José Robles, Iñaki Domingo en Inés Barraneche, Marta Soul en Galería Visor, Eduardo Nave el Galería Pilar Serra, etc.–. Conocía el trabajo de alguno de sus miembros y admiraba profundamente su trabajo como colectivo, no es fácil ser un colectivo con tantos miembros… Así que cuando me contactaron me interesó mucho trabajar con ellos y poner en marcha este proyecto. Estoy aprendiendo muchísimo. Es un honor que me dejen hacer esto con NOPHOTO, son muy generosos.


SG- ¿Qué aporta NOPHOTO al proyecto? (entendiendo que no se trata de un comisariado clásico)

TP- Casi podría decir que el proyecto en sí aporta muchas cosas, al ser 12 fotógrafos y 13 comisarios, se generan muchas y distintas relaciones, esto supone que hay comisarios más clásicos en su planteamiento, otros que se implican más, otros menos… Es un experimento y es muy enriquecedor también trabajar sobre las posibilidades que encierra el error y el experimento. Un proyecto de largo plazo como este, casi un año, resulta informe, cambiante, suceden cosas por el camino, ideas… además hay una web y un blog.


SG- La primera de las cajas, “Juntos”, ha sido comisariada por ti bajo la pregunta “¿Qué fotografía que forma tu obra representa para ti lo colectivo”: ¿la elección de cada foto es una decisión comisario-artista? (a modo de diálogo mutuo)

TP- En este caso, al ser la primera de las cajas, la que arrancaba el proyecto, me interesaba que fuese una reflexión sobre lo colectivo, y al lanzar una pregunta que debía ser respondida con una imagen, cedía en cierta manera la selección al propio fotógrafo con su repuesta, convirtiendo Juntos en un comisariado compartido, ya que yo no seleccionaba, la respuesta de cada uno de ellos era su propia selección y el resultado ha sido tan dispar como interesante. Entender a través de una imagen cómo cada uno de ellos entiende lo colectivo ha sido una experiencia muy enriquecedora.


SG- Estas ideas me recuerdan a las políticas de la amistad, al modo que planteaba Mieke Bal, ¿no? Como capital colectivo de conocimiento.

TP- En realidad tiene mucho que ver con todo esto, como he comentado antes, con la idea de compartir y generar conocimiento colectivo y, en este caso, al hacer referencia a lo portátil también tiene que ver con los “conceptos viajeros” de los que ella habla en su libro Travelling concepts in the Humanities, donde se revisan diferentes conceptos como la propia mirada y la focalización.


SG- ¿Puede ser este capital afectivo un cambio necesario a la hora de pensar proyectos, o es algo que ya aplicabas?

TP- El uso del capital afectivo es algo que considero muy necesario a la hora de plantear proyectos. Lo he intentado aplicar siempre, es una militancia cotidiana más bien, que traslado a los proyectos que planteo, de hecho, lo he llevado a cabo en diversos proyectos donde he intentado generar redes y relaciones diferentes, “Un NO por respuesta” (Laboratorio 987, MUAC); “Uno más Uno, multitud” (Doméstico’08);  o el más reciente “News, Events & Friends… Homenaje a Walter Hopps” (La New Gallery). Me interesan diferentes formatos, no solo los expositivos, para generar redes, como los visionados de portfolios, los encuentros entre profesionales y todas aquellas iniciativas que tienen muy en cuenta a los públicos. Me interesan las ideas prismáticas y la funcionalidad del arte.


SG- La importancia del colectivo en las nuevas propuestas curatoriales, ¿qué supone esto de trabajar “juntos”?

TP- Trabajar juntos supone estar dispuesto a ceder, escuchar, aprender, equivocarte, en definitiva a crecer. Creo que plantear proyectos donde se implican diferentes miradas es bastante más enriquecedor en muchos sentidos y desde luego, el proceso se convierte en parte fundamental de un resultado, quizá casi es más importante. Establezco categorías unidas como colectivo y construcción. Doy por hecho que el trabajo de la práctica curatorial se debe plantear como trabajo en equipo con el artista, una práctica horizontal, entendida y asumida en términos de diálogo y comunicación.


SG- Citas a Duchamp, Cornell y Vila Matas para hablar de estructuras portátiles, ¿está cambiando el formato expositivo a causa de la crisis económica?

TP- Las crisis siempre hacen que se replanteen numerosas cosas y esta crisis económica, en concreto, hace que nos replanteemos el propio modelo de exposición. Han cambiado los paradigmas, se acabaron las grandes exposiciones, lo XXL, el mundo del arte ha sufrido  también su propia “burbuja”, víctima de un sistema capitalista abominable. Esto ha hecho que nos replanteemos infinitas cuestiones, no solo económicas, también ideológicas y, por supuesto entre ellas la propia función del arte, el sistema, el modo de aproximar el arte contemporáneo a otros públicos, la funcionalidad de los museos y centros de arte, etc. Y quizá, lo portátil responda un poco a todo esto, y lo relaciono, metafóricamente (casi literalmente, más bien), con la libertad como idea de movimiento en todas sus acepciones.


SG- “Retando a la suerte” llama precisamente a plantar cara a los malos augurios, ¿cómo ves el comisariado en este momento tan difícil?

TP- Es curioso cómo en estos momentos hay más comisarios que nunca. Existe el comisariado como práctica y quien hace práctica como oficio. Es interesante entender qué hace y en qué consiste la labor de un comisario, cuál es su papel en el engranaje del arte. En términos generales, las cosas ahora están difíciles pero la crisis es algo inherente al Arte, el Arte en estado permanente de crisis para avanzar y cuestionar (esto es fundamental, el arte no debe dar respuestas, sino generar constantemente preguntas). Creo que el comisariado está en un momento muy bueno, hay tantas fisuras que todavía quedan muchas cosas por hacer, hay hueco para todos, es necesario trabajar en red, colaborar, ser solidario y generoso y estar unidos como sector.


SG- ¿Qué recomendarías a los jóvenes comisarios que aún están empezando?

TP- Que visiten exposiciones continuamente, que lean e investiguen y que se pongan a hacer proyectos sin parar! Que intenten ser desprejuiciados, pero que formen y defiendan su propio criterio y por supuesto que no tengan miedo a equivocarse, el equívoco es necesario para aprender y avanzar.

Entrevista publicada en "M-arte y cultura visual".  



martes, 23 de abril de 2013

Entrevista a Maya Da-Rin, artista residente en LABoral

Entrevistamos a Maya Da-Rin, artista que presenta su pieza Horizonte de sucesos #Camuflaje en la exposición Realidad Elástica, y le preguntamos sobre cómo ha ido concibiendo la creación de esta obra y sobre cómo la ha trabajado durante su residencia en LABoral.


¿Qué es Horizonte de sucesos #Camuflaje?
Es un paseo por el bosque en el Jardín Botánico de Gijón, filmado por cámaras pilotadas con mis coordenadas espaciales. A medida que avanzo informo de mi posición a los satélites que sobrevuelan el bosque y éstos, a su vez, la transmiten a tres cámaras posicionadas alrededor del sitio donde camino. Las cámaras se mueven en la dirección de cada nueva coordenada, intentando mantenerme en el centro de la imagen a pesar de los obstáculos de la vegetación. El paisaje se convierte en un terreno de experimentación, un espacio de juego y de interacción entre estos diferentes cuerpos en constante movimiento. A pesar de la aparente objetividad del sistema, las imágenes que resultan son erráticas, laberínticas, alternándose entre la ubicación espacial y la pérdida de referencia, la localización y la ocultación.


¿Es una crítica al sistema actual de control tecnológico?
En #Camuflaje encontramos una tensión que se produce en las imágenes, las cámaras siguen un cuerpo, se mueven bruscamente en su dirección a cada coordenada que reciben. Tenemos la sensación de que algo está a punto de suceder aunque ninguna acción extraordinaria se esté produciendo. Los dispositivos de vigilancia son sistemas creados para capturar lo extraordinario y no lo ordinario. Lo curioso es que en gran parte de las imágenes producidas por estos dispositivos lo que se ve son acciones comunes, banales. Sin embargo, están a espera de que algo suceda en cualquier momento y las imágenes acaban generando una tensión por ellas mismas. Este es el principio de las películas de suspense y terror, creemos que algo está por venir y esperamos en estado de alerta; se trata de una herramienta de ficción utilizada para generar en el espectador un estado de tensión y miedo.

 
Es interesante la idea de vigilancia y castigo, donde tú te sitúas como sujeto activo que es vigilado, ¿hay una intención performática en el proceso?
No deja de ser una acción performática pero prefiero mirarlo como un recorrido. Todo empieza con un motor muy sencillo, ponerse a caminar, recorrer un espacio y dejarse contaminar por él. El espacio no es una superficie lisa, está hecho de una serie conexiones, algunas visibles, otras no. Nosotros estamos sometidos a todos esos flujos y el recorrido acaba por evidenciar eso. Me interesa la idea de cómo el movimiento sencillo de caminar es capaz de construir una narrativa, de crear imágenes visuales, sonoras, mentales. Una manera de ponernos en relación con lo que nos rodea.


Defines el proyecto como paseo, instalación e incluso dibujo, ¿es una multiplicidad de soportes que se manifiestan en esta deriva por la naturaleza?
A medida que lo realizaba iba percibiendo las diferentes dimensiones que tenía el proyecto y las configuraciones que se desplegaban del proceso. Es un recorrido y también un sistema donde diferentes cuerpos se mueven en sincronía, conectados por una red inmaterial de flujo de datos. Estas líneas de conexión entre yo misma, los satélites y las cámaras forman un dibujo provisional en el paisaje que durará mientras sea el tiempo del paseo. Las imágenes y el sonido que resultan de esa experiencia se presentan en una instalación en que los tres vídeos son proyectados lado a lado creando una imagen panorámica. En la instalación, el movimiento repetitivo de caminar en círculos, desmembrado en tres puntos de vista distintos, crea una fragmentación del espacio y una coreografía laberíntica entre esos cuerpos en constante movimiento.


La primera parte del proyecto fue realizada en Le Fresnoy, ¿cómo surgió la idea?
El proyecto es parte de una investigación que he empezado en 2011 con la instalación Horizonte de Eventos, realizada mientras estudiaba en el Fresnoy. En Horizonte de Eventos, cruzo la ciudad de Marsella desde su punto más alto, una colina, hasta el más bajo, el mar. Una cámara posicionada en el topo de la colina acompaña mi recorrido, pilotada, como en #Camuflaje, por mis coordenadas espaciales. La idea surgió inicialmente de algo muy lejano. Empecé a interesarme por la historia del astrofísico Karl Schwarzschild, que mientras servía como teniente de artillería en la Primera Guerra Mundial descubrió la zona que delimita los agujeros negros, una región inmaterial, de no retorno, conocida hoy como Horizonte de Eventos. Comencé a leer sobre esto y a trabajar a partir de las ideas que esas lecturas que me sugerían. No sé muy bien cómo pero el proceso de investigación desembocó en esta serie de trabajos.

 
¿Qué continuidad o aportación tuvo tu residencia en LABoral? ¿Cómo realizaste la pieza en el Jardín Botánico?
Me interesaba la idea de realizar los paseos en diferentes espacios y percibir cómo cada geografía podría influir en la dinámica del trabajo. LABoral me invitó para hacer una versión in situ del proyecto. Ha sido una oportunidad para seguir con la investigación, de experimentar nuevas configuraciones en otro espacio. Durante la residencia he trabajado con el equipo del LABoral para construir el dispositivo. Hemos hecho todo en el mismo Centro: construimos los sistemas de rotación de las cámaras y creamos un software para convertir las coordenadas y trasmitirlas a los motores que direccionan las cámaras.

 


¿Con qué dificultades te encontraste?
La mayor dificultad es la precisión del sistema. El GPS es una tecnología creada por el Departamento de Defensa americano para fines militares. En 1996, se puso a disposición para su uso civil pero con un margen de imprecisión de 10 metros, garantizando así la precisión al ejército americano. En #Camuflaje, ese margen de imprecisión es parte del proyecto, es el que genera la respuesta a veces errática de las cámaras. Sin embargo, para que sólo la imprecision constitutiva del GPS interfiera en el carácter de las imagénes, todos los demás elementos del dispositivo necesitan ser muy precisos.


¿Es un proyecto cerrado, o en constante creación?
Yo lo veo como una investigación, como etapas distintas de un proceso más largo de experimentación.


Lee esta entrada en #LABlog, el blog de bloggers de LABoral.
 

miércoles, 17 de abril de 2013

El Hiperrealismo se adueña del Museo Thyssen

Desde el pasado 22 de Marzo y hasta el 9 de Junio se puede visitar la exposición “Hiperrealismo 1967-2012” en el Museo Thyssen Bornemisza en Madrid.
Se trata de una exposición en plena la primavera que nos deleita con las obras de grandes nombres de este movimiento como Richard Estes, John Baeder, Robert Bechtle, Tom Blackwell, Chuck Close o Robert Cottingham.
Las diferentes salas de la exposición se organizan en torno a los distintos temas tratados en las piezas como bodegones, escenas en carretera, ciudades…
El movimiento hiperrealista, surgido en Estados Unidos a finales de los 60, tuvo su consagración en la Documenta de Kassel de 1972. Los artistas que formaban parte de esta corriente tomaban la fotografía como base para sus obras pero queriendo llegar más allá de la evidente relación con la foto.
Esto es algo que se ve muy bien cuando se visita esta exposición y nos fijamos en algunos detalles concretos. Las obras, que tienen en común ese gusto por la hiperrealidad, son sin embargo tratadas de distinta forma según el artista y el momento.

Guillermo Solana, director del museo, define al movimiento hiperrealista como la herencia herética del arte pop, y lo cierto es que los temas representados no distan mucho de aquellos escogidos por el pop como bares de carretera, ciudades luminosas, botes de kétchup, retratos femeninos, coches…sin faltar tampoco ciertos elementos visuales tomados del cómic. Se trata de la exultante vida americana mostrada a través de colores vivos que buscan acercarse lo más posible a la realidad.
Sin embargo, los distintos intereses de los artistas, aunque englobados dentro del mismo movimiento, son también patentes en esta exposición.

Resulta interesante que cuando se ven con detenimiento piezas como las de Bertrand Meniel (fotorrealista francés nacido en 1961), el realismo parece diluirse. En sus obras reproduce rincones de grandes ciudades como Nueva York o San Francisco y lo hace a través de escenas realizadas en alta definición, con gran detalle y precisión. Cada centímetro de la pintura está enfocado perfectamente. Podemos ver incluso los detalles más nimios de cada persona. Esto nos habla de la irrealidad del hiperrealismo: esta manera de ver la ciudad es ilusoria al ojo humano. Se trata de espacios urbanos casi ficticios, de fantasía, que a simple vista nos parecen normales pero que al fijarse en este exceso de detalle y artificiosidad nos invitan a pensar sobre la imposibilidad de ver la ciudad de esta manera.


Otras obras, como las de Anthony Brunelli (1968) retratan también escenarios urbanos distintos. Destacan las vistas del Arno a su paso por Pisa o los canales venecianos, que no podemos evitar que nos recuerden a las vistas de ciudades del vedutismo del siglo XVIII en Italia, a modo de fotorralismo avant la lettre.


  
Entre las piezas que más impactan están sin duda las de Peter Maier (1945), que centra su trabajo en el automóvil, algo que resulta especialmente interesante cuando sabemos que durante algunos años trabajó como diseñador gráfico para este sector, hecho que marcará de forma indiscutible su forma de trabajar el color. Lejos de los soportes tradicionales como la tabla o el lienzo, Meier utiliza una pintura especial para coches que aplica con aerógrafo sobre planchas de aluminio. Esto genera un resultado llamativo, con un matiz brillante y muy cercano al real, a modo de carrocería en soporte bidimensional. 

 
Esta exposición de “Hiperrealismo” es una muestra para ver y disfrutar con detenimiento y atención; es interesante si somos capaces de ver un poco más allá de lo evidente (la similitud con lo real) y aplicamos un criterio de rigor en el análisis de cada pieza, que como hemos visto representa en cada caso particular una forma distinta de ver la realidad. Como ocurría con el arte pop, y como herencia de este movimiento, lo más obvio de una obra no tiene por qué ser lo único que se quiere mostrar. Para no caer en un juicio fácil, es recomendable visitar esta exposición y ser capaces de leer entre líneas entre cada pieza expuesta. 

 

miércoles, 10 de abril de 2013

Evocación mnemónica en la obra de Virxilio Vieitez


Visitar la exposición de Virxilio Vieitez en la Fundación Telefónica es una experiencia dulce. No sólo por la sensación que produce, nada más entrar, el hecho de encontrarse con un montaje expositivo que juega a ser un bosque de fotografías, sino por el propio contenido de cada imagen. Todo el espacio se mueve entre una poética del hogar y una exposición al uso.
Se trata de una colaboración entre esta fundación y el MARCO de Vigo, que trae fotografías inéditas a Madrid y que están en pleno proceso de recuperación por parte de la hija de Vieitez, Keta, y que han permitido recuperar algunos negativos nunca positivados (únicamente una vez, para el encargo para el que se realizaron).
Este bosque del que hablo llena por completo el centro de la sala (que no es pequeño) y muestra, en grandes paneles verticales con dos caras, retratos de los habitantes de los pueblos de la comarca Terra de Montes  por ambos lados. Mujeres, hombres, niños,des paneles verticales con d____  por ambos lados. de la sala (que no es pequeño) y muestra grandes paneles verticales con dños, ancianos, jóvenes…una multitud de primeros planos impactantes, serios, sonrientes, juguetones, pensativos…  


 

Creo que para hablar de esta exposición es necesario el uso de un lenguaje literario, ya que te otra forma sería algo ridículo.
Y a los lados de este espacio central pasillos con fotografías una al lado de otra, a modo de corredor en un hogar, del pasillo que en nuestras casas llenamos de las imágenes de los abuelos, de los recién nacidos, de las bodas, de las fiestas… Entramos así también en otro estadio de la exposición, un punto y a parte desde los retratos donde se muestran escenas grupales: fiestas en el pueblo, celebraciones de bodas, entierros… Y es que según cuenta el propio Vieitez en el documental sobre su obra que se proyecta en la exposición, cuando alguien vivía emigrado fuera de España y se moría algún familiar, era más creíble su fallecimiento con una imagen que con una carta. 





Continuamente nos encontramos con una poética de la memoria, de construir el pasado a través de lo propio y de las historias particulares que configuran la vida diaria de varios pueblos gallegos alejados de la velocidad de la capital. Más de 300 fotografías que muestran también la evolución de la técnica a través del B/N, del color, de los formatos…
Sorprende la gran cantidad de retratos, algo que se explica por el comienzo del uso del DNI que exigía una foto de cada ciudadano y que ha permitido hoy rescatar del olvido esta cantidad de momentos que se muestran aquí.
Fotografías que van desde los 50 hasta los 80.
Novias que posan vestidas de blanco junto a su ajuar: vajillas, billetes colgados ordenadamente en la pared, cortinas, utensilios de cocina, sábanas…
Kermesses modernas en las que todo el pueblo celebra sobre el prado su día festivo.
Comidas multitudinarias.
Familias retratadas en conjunto: niños, abuelos, padres.
Bares convertidos en el foro del pueblo, donde reunirse tras el día de trabajo.
Muchachas engalanadas que se preparan para la verbena.





Entrar en esta exposición es viajar en el tiempo. Es imposible no caer de lleno de la sensación que todo el conjunto produce a medida que se pasea por entre las imágenes: tiempo detenido, sosiego, recuerdo, presencia.
Son escenas cotidianas, diarias, fácilmente reconocibles al remitir a un momento que todos hemos vivido: el de ir al pueblo y parecer que se cambia de país. Costumbres locales, vecinos más que ciudadanos, el lugar donde la memoria se hace realidad tangible.
Al final del recorrido expositivo se muestran revistas, cartas y libros del propio Vieitez, además del documental, donde él mismo señala que su intención nunca fue artística, que él fotografiaba como oficio y como sustento, y que fue el primer sorprendido cuando sus imágenes comenzaron a exponerse y tuvieron tal repercusión. Un ejercicio de humildad a la altura de la gran calidad de las fotografías que se exponen.
Una dulce exposición, como sugería al principio, que le resultará cercana a quien vaya a verla precisamente por su capacidad para evocar a través de esas imágenes recuerdos propios de un pasado común.


miércoles, 3 de abril de 2013

Universo vídeo. Reflexionando a través de la imagen.


Por Semíramis González (@semiramis_glez).


El pasado 15 de marzo se inauguraba, junto a Realidad Elástica, el proyecto Universo vídeo_Prácticas experimentales, comisariado por Alfredo Aracil, en colaboración con Le Fresnoy Studio National des Arts Contemporains, con las piezas en vídeo de Clorinde Durand, Clément Cogitore, Tatiana Fuentes Sadowski, Vimukthi Jayasundara, Anna Marziano, João Pedro Rodrigues, Laura Huertas Millán y Mitsuaki Saito.

Anna Marziano, The mutability of all things and the possibility of changing some   

Partiendo de un desarrollo conceptual que se basa en la capacidad del vídeo para registrar la realidad, se busca crear con todas las proyecciones una reflexión en torno a nuestra forma de ver y cómo se ha visto modificada por distintas circunstanciales visuales.

La variedad de piezas supone que los temas tratados en ellas sean muy diferentes entre sí, aunque sí encontramos algunas cuestiones comunes: se reitera de nuevo la capacidad que tiene la imagen para ser registro del pasado y convertir, una y otra vez, lo nostálgico en presente, su facilidad para traer a la actualidad sucesos que ya ocurrieron, esa delgada línea que veía Barthes entre el recuerdo y lo que vivimos hoy.
Esto podemos comprenderlo mejor cuando vemos varias piezas, como la de Mitsuaki Saito, Yabuki-machi, un documental de 2012 donde presentan distintos habitantes que sufrieron la catástrofe de Fukushima; alejándose de una evidente muestra de lo sufrido durante el terremoto, se busca más la idea del regreso, el volver al lugar del dolor, del sufrimiento, para constatar que muchos ya se han ido y que otros se han quedado, intentando permanecer ajenos a lo ocurrido, como si hubiera sido un impasse en la vida, que necesita asumirse para continuar con la rutina diaria. ¿Ha cambiado algo? ¿Sigue todo igual? Y si ha cambiado realmente algo, ¿se puede ver esto a simple vista, o es un secreto a voces, un pensamiento compartido por todos pero que es necesario callar?

Lo mismo que Adorno hablaba de la imposibilidad para escribir poesía después de Auschwitz, aquí se busca presentar una realidad diferente, donde la huella de la catástrofe es imborrable, pero a la que hay que sobreponerse para poder seguir adelante.



Esta misma idea de superar el terror y el miedo se muestra en la pieza de Anna Marziano, que en The mutability of all things and the possibility of changing some, también de 2012, recoge la tragedia del terremoto que asoló Italia en L’Aquila en 2009, donde fallecieron más de 300 personas.
Se reitera la necesidad de mostrar cómo la historia se sobrepone a sí misma, cómo la vida continúa su paso más allá del dolor.
Marziano lo hace a través de largos planos fijos que se suceden en distintos espacios: un exterior nevado, una cocina de leña donde se caldea el fuego… Jugando con la temporalidad de los propios planos se refuerza esa sensación de calma, de inestable paz que, sin embargo, alberga en su sentido conceptual el dolor por la muerte, pero del que parecemos no percatarnos hasta que no ahondamos más en profundo en el significado de la pieza.

 

Una de las que más me gustó al visitar la exposición fue la de Laura Huertas Millán, Voyage en la terre autrement dite, de 2011, donde un narrador nos va contando en primera persona, a través de una especie de voz en off, la experiencia de llegar al “Nuevo Mundo”, de encontrar un nuevo espacio geográfico para el que no se estaba preparado. Las imágenes, rodadas en el Jardín Tropical de Lille, muestran, sin embargo, y de forma muy sutil, dos ideas diferentes: la sensación de aquel que llega a otro sitio y lo ocupa, se convierte en opresor y conquista un lugar que no es suyo, bajo la mentalidad moderna europea de dominación al débil.

Por otro lado, se hace un paralelismo con la modernidad hoy, donde lo exótico (si es que realmente puede haber algo exótico) puede encontrarse en cualquier lugar, incluso en los jardines botánicos. La desubicación visual contrasta con la concreción descriptiva del narrador, que parece estar hablando del mismo sitio que vemos. Sin embargo, ya no es necesario viajar lejos para entrar en una selva, ni para ver de cerca especies vegetales propias de América. Esta especie de pastiche cultural y social donde disfrutamos simulando estar en otro sitio, que además tiene cierto sentido romántico de exótico o de ruina, es una herencia postmoderna en el sentido menos optimista del término. No podemos evitar pensar en esos parques de atracciones que son capaces de llevarte desde la Polinesia a la Antigüedad Clásica o al Egipto en su mayor esplendor.




Quizá lo que mejor defina a casi todas las piezas presentes en Universo Vídeo es el concepto de tiempo detenido, ya sea el tiempo mental, como en las piezas anteriores, donde lo que parecía quedar en stand by, o a través del tiempo detenido en la cámara. Podemos ver un ejemplo de esto en la pieza de Clorinde Durand, Naufrage, de 2008, donde juega a mostrar en cámara lenta muchas de las escenas que en el cine clásico eran las más repetidas: caídas, persecuciones, derrumbes, peleas, explosiones…evidenciando lo anormal de ralentizar estos momentos, intentando resaltar el sentido dramático de la acción. Un suspense propiamente interrumpido, que parece no terminar. Así, en esta pieza cualquier escena es excusa para ralentizar el tiempo y mostrarnos los gestos de los protagonistas casi al segundo, como si estuvieran casi bailando en una coreografía dramática y visual.


Además de estas piezas, se pueden disfrutar durante la visita a la exposición las de Tatiana Fuentes Sadowski, Vimukthi Jayasundara, Clément Cogitore y João Pedro Rodrigues. Este proyecto se inauguró a la vez que Realidad Elástica, también en colaboración con Le Fresnoy Studio National des Arts Contemporains, centrándose en la parte más de vídeo-arte, frente a las instalaciones de Realidad Elástica. Sin duda este trabajo conjunto con el centro francés está suponiendo una alta calidad de exposiciones en LABoral, que es capaz de presentar dos proyectos paralelos pero con diferentes sentidos conceptuales, sin por ello dejar de estar unidos. Dos propuestas distintas con la posibilidad de disfrutar en conjunto.

Lee esta entrada en #LABlog, el blog de bloggers de LABoral.

miércoles, 20 de marzo de 2013

#LABlog, un blog de bloggers en LABoral


Ayer martes se hacía público LABlog, un proyecto colaborativo formado por ocho bloggers, que busca difundir y dar a conocer todo lo que ocurre en LABoral Centro de Arte (Gijón), teniendo los blogs como punto de referencia para los lectores.
#LABlog es un blog alojado en la web de LABoral pero que semanalmente se llena de contenidos y entradas creadas de forma libre por los bloggers, llegando más allá de la clásica nota de prensa, y aportando cada uno una visión personal y diferente de lo que ocurre entre los muros del centro.

 
Los ocho bloggers que forman parte de este proyecto son:
·      Montaña Hurtado, de Zapatos Rosas.
·      Marta Lorenzo, de My Art Diary.
·      Laura Cano, de La Caja Revuelta.
·      Naiara Valdano, de Art Gossips.
·      José Luis Calderón, de Nicola Mariani, arte y sociedad.
·      Nuria García, de Veo Arte en todas pArtes.
·      Román Torre, de We love Code.
·      Y este blog, Semíramis en Babilonia.

La primera entrada, que ya está publicada, ha sido escrita por Marta Lorenzo, y habla de la recién inaugurada exposición “Realidad elástica”, una muestra colectiva que une realidad y ficción en una selección de piezas e instalaciones.

#LABlog es un proyecto interesante porque no sólo permite a los bloggers hablar con total libertad sobre lo que ocurre dentro de LABoral, sino que además acerca el lenguaje de las exposiciones de arte, críptico muchas veces, y permite conocer de una forma más directa y sencilla qué está pasando dentro del centro.
El auge que los blogs de arte están teniendo en los últimos meses es, en mi opinión, una consecuencia de este cambio: estos blogs no tratan de hacer crítica de arte como la entendemos con el sentido dieciochesco que hemos heredado en el siglo XX, sino que conjugan el lenguaje que todos usamos con nuevas perspectivas y puntos de vista a la hora de abordar una exposición o una obra de arte.
Más allá de una crítica de arte simple, los blogs comunican experiencias vividas por el blogger, y esto convierte a cada entrada en una interesante vía para transmitir, desde la lejanía de la web (y en ocasiones puntos geográficos distintos), lo mismo que quien escribe ha sentido.
En un momento en que las instituciones y los museos se reinventan y buscan nuevas formas de comunicarse y llegar a un público más amplio, #LABlog apuesta por el modelo de la colaboración y el lenguaje directo de los blogs.
Una iniciativa que os irá contando semana a semana qué ver y hacer en LABoral si estás pensando en hacer una visita.