miércoles, 17 de septiembre de 2014

Abriendo el apetito en Twin Gallery.

A lo largo de distintos posts en el blog he ido reseñando algunas exposiciones y propuestas que me han parecido interesantes. En algunas ocasiones lo era el tema, en otras el resultado formal del montaje o también el ahínco con que los productores de la misma (comisarios, artistas o galeristas) perseveraron para que esta llegara a realizarse.
En esta ocasión hay un poco de todo. Ayer visitaba Twin Gallery, un espacio en el centro de Madrid donde Rocío Serna y Cristina Fernández (dos de las galeristas) presentan una programación 2014-2015 muy apetecible.
Durante sólo diez días (hasta el día 20, apúrense) se puede ver una muestra de lo que serán las exposiciones que ocuparán el espacio.
Once artistas que a lo largo de este año intervendrán y expondrán en Twin Gallery de formas diversas.


Las muestras individuales de Juan Perdiguero con Loop; Flores; frutos; hojas; savia; tallo – O GRANDE ATLAS DO MUNDO, la primera individual en España del portugués Nuno Henrique; Alles Klar, de Ubay Murillo; Anotaciones para una eiségesis, primera exposición en Madrid de Marla Jacarilla; Punto ciego, la primera individual en una galería de Madrid de Salim Malla; el regreso de Miguel Fructuoso con Pintar pintura y, The black mark, exposición de fotografía de Aitor Saraiba.


Muchas propuestas totalmente nuevas, nuevos nombres que tendrán cabida en Twin y que nos van abriendo el apetito con apenas una pieza en esta colectiva que presenta temporada.
Más allá del espacio interior Twin tendrán a Alicia Martín como nueva artista colaboradora de la galería, y a Santiago Morilla interviniendo el exterior de la sala.

Una exposición a modo de prólogo, que anticipa lo que va a venir sin desvelar nada del todo, dejándonos ese regustillo por volver en cada ocasión y ver más de cada uno de los artistas.
Personalmente me han dejado ganas de más las propuestas de Marla Jacarilla, Salim Malla y Aitor Saraiba: constelaciones que ocupan paredes, índices económicos de los artistas más vendidos (con algún secreto escondido para que el visitante lo encuentre) o lobos junto a fotografías, son algunas de las cosas que podemos ver hasta este sábado.


Y es que Twin Gallery tiene mucho más de lo que aparenta. Un equipo valiente  que ha decidido convertir su espacio en un lugar para el arte y la creatividad, apostando por nuevos nombres (además de otros más conocidos), que seguro que no dejan indiferente a nadie.
Una galería muy especial a la que recomiendo visita para encontrar nuevas ideas, nuevas propuestas y otras formas de gestionar y proponer arte hoy en un contexto que se nutre gracias al buen hacer de personas con tanta ilusión y esfuerzo como ellas.


NOTA: La próxima cita en Twin Gallery comienza con Juan Perdiguero, en un taller dentro de Malakids del 26 de Septiembre al 18 de Octubre.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Guillermo Peñalver: "Me gusta tratar las imágenes con mimo".

Guillermo Peñalver inaugura “Engranajes de papel” en el Centro de Arte de Alcobendas, una muestra que recoge sus últimas obras y que reflexiona sobre la idea de ciudad y su extrarradio.
Conversamos con el artista para que nos cuente un poco más sobre esta exposición.


1. Guillermo, ¿qué se encuentra alguien que visita “Engranajes de papel”?
La exposición es una visión del funcionamiento de una fábrica de velas; cada dibujo, a modo de escena, nos muestra las diferentes secciones: la zona de horneado, de ventilación… pasando por la sala donde examinan la calidad de la cera, o la higiene de los donantes…
También hay un cuadro de grandes dimensiones en el que se puede ver una vista del exterior, un paisaje periférico que nos ubica en el lugar en el que nos encontramos. 
 
Vista de la exposición

2. ¿Qué tiene de especial esta exposición?
Es curioso pero los dos primeros dibujos de esta serie fueron las primeras obras que expuse en una galería. Yo era aún estudiante en la facultad de Bellas Artes de Aranjuez y gracias a mi profesor de Proyectos, Óscar Alonso Molina, tuve la suerte de conocer a Eugenia Niño, la directora de la mítica galería Sen que me invito a formar parte de una de sus últimas exposiciones, Collage. Allí se leían nombres como el de Guillermo Pérez Villalta, al que admiro y del que siempre digo que de mayor querría ser como él, Lita Mora, Pat Andrea, Dis Berlin, Damián Flores…y muchos otros.
Y cuando tuve que pensar en qué iba a exponer en el Centro de Arte Alcobendas, vi la oportunidad perfecta para terminar el proyecto de "El Imperio de los Sentidos" (un nombre muy cinematográfico). Ha sido una serie que ha tenido una vida un tanto ajetreada, ha ido apareciendo y desapareciendo según las circunstancias de mi vida, y esta era la oportunidad de darle un final digno.


3. Hablas de la razón asociada a la ciudad y la sinrazón asociada a lo salvaje, algo que nos recuerda mucho a los planteamientos de Rosseau, ¿por qué estos lugares intermedios?
El cuadro de “Llegando a Erlan” es una de esas imágenes que permanecen latentes. A los nueve años nos vinimos de Tarragona a Alcalá de Henares a vivir y la entrada a la ciudad por aquel entonces era muy parecida al cuadro: el prostíbulo con su balconada, la zona industrial con zonas abandonadas y tomadas por la naturaleza… Esas imágenes han ido creciendo conmigo, incluso tiempo después trabaje de mozo en una de esas fábricas, que más tarde fue demolida. Es curioso pero es como si “aquel afuera” ya no fuese suficiente y tuvieran que llevarse todo esto aún más lejos, como si las personas no pudiesen convivir con ello; es como decir “llévatelo a otro lugar, dentro suceden cosas terribles, hay que esconderlo”. Creo que tiene mucho que ver con la especulación del suelo.


Llegando a Erlan, 2010 Acrílico sobre lienzo.
 

4. El uso del collage no puede ser casual, ¿es también, de alguna manera, una técnica entre dos mundos, un lugar limítrofe?
Comencé a utilizar papel para, de alguna manera, relajar mis tensiones con la pintura, soy muy maniático con sus “pieles” y el papel me ofrecía superficies lisas y pulcras sin volverme loco.
Al final el papel se convierte en una obsesión más, como utilizar pegamento libre de ph, tijeras curvas, rectas bien afiladas, cutters resistentes, la plancha de corte…
Utilizo el papel como si fuera pintura, compongo igual, sólo que aquí hay que recortar y pegar. Esto me da cierta libertad ya que durante el proceso de elaboración queda todo suelto y da pie a improvisar. Además hay todo tipo de acabados: metalizados, nacarados, brillo, mate… y el gramaje aporta un carácter perceptivo, pensando en cómo se superponen los diferentes planos generando micro volúmenes.
En “Engranajes de papel” se hacía necesario el uso del collage ya que la idea era representar el mundo mecánico pero de una manera manual; además se contraponía a su propia naturaleza esa idea de orden, funcionalidad y rapidez que las maquinas otorgan. Estos dibujos se contraponen a eso: horas y horas recortando losetas y pegándolas una a una. Me gusta la idea de gastar mucho tiempo y tratar las imágenes con mimo.

Lo que asoma, 2013. Papel y lápiz de color sobre papel.


5. En ningún caso renuncias al color, siempre presente en tu trabajo, y muy destacado en estas piezas, ¿por qué? ¿Qué aporta el color a “Engranajes de papel”?
El color en mi trabajo es fundamental, aunque en la obra de papel es algo más leve que en la pintura.
Al igual que en otras series me gusta que haya una gama predominante. En este proyecto es el color nacarado y metalizado y para los suelos me he permitido más libertad, rompiendo la monotonía incluso. En general quería dar una sensación de frialdad, de tecnicismo, de fábrica limpia. La verdad que la limpieza es algo que predomina en mi trabajo, me lavo muchas veces las manos, otra de mis obsesiones.


6. ¿Cuál ha sido tu punto de partida para este proyecto, tu influencia principal?
Antes de comenzar la facultad yo trabajaba de mozo de almacén, allí cargaba y descargaba materiales, entre otras cosas… Recuerdo que por entonces no tenía carnet de conducir y al ser a horas extrañas mi padre me acercaba.
Imagínate, yo estaba medio dormido, tenía que salir un poco de la ciudad y llegaba a la zona periférica con esas arquitecturas huecas que albergaban su propio orden en el interior. Era como un “abandono” a mi buena suerte, enfrentarme al mundo de la caja.
Casi todo mi trabajo bebe de mis experiencias vitales, son imágenes que uno va almacenando y quedan ahí latentes esperando a salir.
“Engranajes de papel” se inspira en esas imágenes de fábricas y almacenes en los que trabajé hace años. Me fascinaba ese mundo tan técnico: la maquinaria se movía al unísono, la cintas trasportadora recorría toda la fabrica, y yo era un engranaje más que no terminaba de acoplarse.
La verdad que yo me veía más como un intruso, deseando introducirme en una de esas cajas de cartón marrón y hacer una ruta turística en las diferentes secciones de la fábrica.
Como este proyecto ha ido sufriendo parones, se puede decir que ha crecido de manera más irregular que otros, ha ido empapándose de todo un poco. Además mis procesos son muy lentos y mientras voy desarrollando una pieza me da tiempo a ir pensando en otras posibilidades, incluso algunas de ellas nunca ven la luz o se transforman en otras cosas. 
 
  La fiesta, 2014. Papel y lápiz sobre papel.
 
El almacén, 2010. Papel (recortado) sobre papel.

La cita de las 10:15h (el beso), 2014. Papel y lápiz de color sobre papel.





lunes, 1 de septiembre de 2014

Una ventana al videoarte en Berlín.

Después del pequeño parón estival qué mejor forma de volver a ponernos al día en el arte contemporáneo que hablando de un proyecto muy especial: A WINDOW IN BERLIN.

El pasado mes de Julio, durante el seminario “Comisariado y coleccionismo en arte contemporáneo” (organizado por el Instituto de Arte Contemporáneo y la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915) que se celebró en Santander, Ángel Nieto y Clara González, dos coleccionistas, nos hablaron de las obras que habían ido adquiriendo y también de esta propuesta que ellos mismos han creado y gestionan.

A WINDOW IN BERLIN es un proyecto sin ánimo de lucro que presenta obras de videoartistas iberomeamericanos (de España, Portugal y América Latina) proyectando cada pieza sobre un viejo container rehabilitado. Este lugar tan especial para mostrar videoarte funciona como una pantalla que se ve desde la calle, permitiendo el acceso libre y gratuito a las obras que se exhiben.

Y no se trata sólo de ofrecer videoarte. A WINDOW IN BERLIN se rige también por criterios curatoriales, siendo un comisario el que cada tres meses programa un ciclo completo. Cada semana de ese período está dedicada a un artista diferente (doce en total), y dentro de estas exposiciones semanales se pueden ver una o varios obras del artista elegido.

La primera exposición que habría A WINDOW IN BERLIN en 2013 fue “Identity”, y los comisarios fueron Clara y Ángel, padres de todo el proyecto. Una colectiva donde participaron artistas tan conocidos como Sergio Prego, Ruth Gómez, Sandra Gamarra, Laramascoto o Mateo Maté, entre otros.

Con el comisariado de Ángela Molina se estrenaba el nuevo emplazamiento, bajo el título “Video: action, language” que presentaba piezas de Francis Alÿs, Joao Onofre o María Teresa Hincapié.

Entre otros que han pasado, el más reciente es “A selection of Iberoamerican video art of Bodies & Souls”, comisariado por Chema de Francisco, y que estuvo hasta el pasado 25 de Agosto (con Beth Moyses, Helena Almeida, Andrés Montes…).

Otras de las características que tiene este proyecto es la facilidad para trasladarse. En un primer momento el container se situó en Bernauer Strasse 49, para moverse al enclave donde puede verse ahora: Köpenicker Strasse (en un lugar cercano a donde se almacenaban las obras de arte “degenerado”).

A WINDOW IN BERLIN es una iniciativa muy especial, como decía al principio, por la propia esencia del mismo: dar a conocer videoarte de calidad de artistas de diversos países iberoamericanos a través de una pantalla abierta en la calle. Es una brisa cálida en mitad de la fría Berlín. Una propuesta sin ánimo de lucro, que cuenta con el esfuerzo generoso de sus creadores, que se convierte así en un enclave único. 

También me parecía interesante por quienes le han insuflado vida: la imagen del coleccionista como alguien que compra arte únicamente para su disfrute personal está cada vez más en extinción. Como ya señalaba en otros posts anteriores donde hablaba de la función del coleccionista y su cada vez mayor visibilidad pública (en cursos, charlas, encuentros, exposiciones…), es importante volver a resaltar que un coleccionista no es simplemente un comprador de arte. Es una persona interesada en la cultura, sensible a la creación y que en muchos casos compra arte movido por emociones, y no por una cuestión económica.

A WINDOW IN BERLIN es la propuesta de Ángel Nieto y Clara González como coleccionistas y como personas sensibles a lo artístico. Han decidido liarse la manta a la cabeza y convertir un viejo container de obra en un contenedor de ideas, en una pantalla para ver videoarte desde un lugar tan transitado como la calle. Una ventana de conocimiento abierta a todo el que quiera mirar. Sin límites, sin precio.

lunes, 21 de julio de 2014

Entrevista a Rafael Doctor por el IV Encontro de Artistas Novos.

El pasado día 4 se cerraba la convocatoria para presentarse al IV Encontro de Artistas Novos que se celebra en Septiembre en la Cidade da Cultura de Galicia, dirigido por Rafael Doctor.
Cuatro días (del 9 al 12 de Septiembre) llenos de arte, artistas y convivencia común que se han convertido en una de las citas anuales con el arte joven en toda España. En total 70 seleccionados (puedes ver aquí la lista) que disfrutarán de una beca completa de alojamiento y comidas mientras interactúan y se conocen entre sí, además de mostrar al resto su trabajo. Un contacto directo con el mundo del arte gracias a los art followers que forman parte de cada convocatoria. Porque en los Encontros todos están de igual a igual, disfrutando de cuatro días intensos y llenos de energía para que surjan cosas nuevas.


He querido acercar un poco más la idea de este encuentro anual en una charla con Rafael Doctor, director y creador de los Encontros, para que nos hable sobre las pasadas ediciones y lo que nos depara esta cuarta.
Rafael Doctor es de sobra conocido por amplia trayectoria como gestor cultural en el panorama artístico español. Entre 1997 y 2001 asume la creación y dirección del Espacio Uno del Museo Reina Sofía, donde comisaría una veintena de exposiciones, y en 2002 recibe la Medalla al Mérito Civil por su contribución a la difusión de la cultura española. Pasa después a dirigir MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León) hasta 2009, en una de las etapas más brillantes del museo leonés. Ha publicado varios ensayos y libros en torno a la fotografía (y tiene una de las colecciones más importante en este soporte en España, que ha formado parte de PhotoEspaña en 2013 en el Museo Lázaro Galdiano).
El trabajo de Doctor ha estado siempre vinculado al arte español, a poner de relieve lo interesante que se creaba aquí y a reivindicar la necesidad de querernos un poco más, a mirar con mejores ojos las creaciones de nuestros artistas, sin la aparente obligada necesidad de que sean reconocidos fuera. Precisamente ligado a esto dirige en 2013 el manual “Arte español contemporáneo 1992-2013” que se edita con La Fábrica en colaboración con La Casa Encendida, el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa y la Fundación Helga de Alvear (y con textos de Tania Pardo, Sergio Rubira, Manuel Segade, Beatriz Herráez, David Barro…).

Aquí, lo que nos ha contado sobre este gran proyecto del arte joven español.

1. Esta es la cuarta edición del Encontro de artistas novos, ¿cómo surgió la idea?
Nachos Santos, entonces director de proyectos de la ciudad de la Cultura, me sugirió que pensase en proyecto destinado a jóvenes artistas que fuese activo pensando en el lugar. Con él definí el proyecto, que parte de lo que desde 1992 yo había hecho ya en la Fundación Canal Isabel II que aún sigue vivo en el CA2M que se llama "Jornada de la imagen" y que lleva casi veinte ediciones por lo menos. En el Canal yo dirigí las ocho primeras como proyecto participativo en el que los alumnos podían formar parte mostrando su trabajo. En este caso dimos una vuelta de tuerca más y convocamos una convivencia real de una semana entre todos y una participación obligatoria.


2. Además de ser una presentación de los trabajos de los artistas son varios días de convivencia, ¿qué destacarías entre todo lo que ocurre en el Encontro?
Lo más importante es la horizontalidad de todo, un proyecto en el que todos somos protagonistas y nadie queda fuera. Por otra parte es un proyecto que se accede exclusivamente por méritos, no por pagar una matrícula. Eso le confiere un grado de calidad diferencial. La convivencia crea lazos y yo soy de los que piensa que la vida está por encima de la propia obra de arte, de tal manera que con este proyecto se mueven muchas cosas y se desatan otras tantas duraderas. En el mundo del arte la mayoría de la gente se siente aislada o en grupos muy pequeños. Con estos encuentros se multiplican las relaciones con todo lo positivo que eso conlleva para cada uno de nosotros.


3. Resulta importante señalar que muchos de los artistas que han pasado por el Encontro ahora están en galerías, han obtenido becas y premios importantes o están en residencias, ¿esto es algo que habías previsto?
Con los seleccionados este año ya serán 350 los artistas que hayan pasado por allí. De esta forma hay de todo, pero es lógico que buena parte de los artistas españoles de estos últimos años hayan pasado por allí. El otro día estuve en un jurado y de los 25 finalistas, ¡quince habían sido ya alumnos de los Encontros!


4. Con la dificultad para los artistas españoles para ser reconocidos en este país, ¿es el Encontro una manera de poner sobre la mesa la calidad de lo que se hace en este país?
El Encontro tiene el objetivo prioritario de mezclar a los artistas gallegos con los de otros lugares. No buscamos otra cosa, todo lo que viene después es fruto del trabajo de cada uno y por supuesto que nosotros no buscamos un reconocimiento de nada ni nadie, buscamos una puesta en conocimiento de todos con todos pero no atajamos ese problema pues sería otra la forma de hacer el trabajo y tendría una función claramente de visibilidad expansiva que aquí está limitada por nuestros objetivos iniciales y por los medios que contamos. No obstante, desde hace dos años invitamos a "ojeadores" para que miren el trabajo de estos artistas allí esos días y cada vez entre los alumnos hay más comisarios, este año han sido seleccionado siete, lo que es casi un diez por ciento de los participantes.

5. Siempre has manifestado un apoyo claro al arte español y a las propuestas de calidad sin importar edad, sólo calidad en los proyectos, ¿hace falta más compromiso por parte de los agentes en el mundo del arte en España?
Hace falta mirar las cosas nuestras con más amor y menos ego. Uno de los mayores problemas que tiene el sistema artístico español es el desaforado ego de muchos de los que trabajamos en mi profesión (quizás yo mismo también)… El resultado es ver cómo hay una cantera grandísima de profesionales españoles situados en puestos internacionales y no la hay de artistas. Aquí el gestor ha tomado un papel más importante del que le debe corresponder y ha (posiblemente hemos) jugado a ello haciendo una carrera propia y olvidando el compromiso con el medio del que parte, que no es otro que el del contexto español.
Yo lucho contra ello y me decanto abiertamente por realizar, desde mi posición de independiente, acciones que repercutan directamente en nuestro sector, que hablen de que somos un lugar posible para la creación. Nos debemos a nosotros mismos y no podemos estar asumiendo el exterior como única norma y tender a él como si fuera la panacea.
El ego mal asumido es y seguirá siendo nuestro mayor enemigo junto con la falta de confianza y ese poco amor, al que me refería, con el que nos miramos a nosotros mismos.


6. Este año como novedad se establecen unas plazas para mayores de 35 años, ¿no crees que el límite de edad es hoy algo un poco sin sentido?
Claro, por eso hemos buscado esta fórmula. Pero hay que partir que el proyecto fue un encargo para realizar algo para gente joven.


7. De los tres encontros anteriores, ¿con qué te quedas?
Con el primero y con el tercero. En el segundo sufrí mucho y pensé hasta en abandonarlo. Cuando topas con un grupo de artistas que piensan que los comisarios son los diablos y que aplauden todo tipo de bromas al respecto o con artistas que se blindan ante cualquier tipo de crítica, solo le apetece a uno recoger e irse hacia otro sitio.
El primer encontro fue mágico. La disposición de la gente fue bellísima y el respeto máximo. El tercero volvió a ser igual, pero el segundo, aunque tuvo cosas magníficas fue muy complicado y no lo supe reconducir como debía haber hecho. El sentido de que esto suceda está en el respeto, pero también en la madurez para saber asumir críticas y superar chiquillismos absurdos. El mundo de la creación se debe basar en el debate, en la autocrítica, esa es la base de todo diálogo y si eso no está superado no merece la pena seguir pues se convierte en un jardín de infancia de cuarta y no es lo que allí queremos.


8. Los art followers son personas que ven los trabajos de los artistas participantes, siendo los Encontros de las primeras convocatorias en hacer este sistema, ¿crees que ha sentado ejemplo, ahora que cada vez es más común?
Pues la verdad es que han surgido varias iniciativas parecidas, y me parece genial. No hemos inventado nada nuevo, quizás si lo inventamos hace años en el Canal de Isabel II, pero todo lo que sea expandir una idea positiva para la comunidad artística bienvenida sea y es bueno que todos podamos aprovecharnos de iniciativas que funcionan como esta.


9. Sobre el Encontro de este año, ¿puedes adelantarnos algo?
Pues que se han presentado más de 350 solicitudes, por lo que ha sido récord, y eso que contamos con el hándicap de que quien se presenta una vez anterior no se vuelve a presentar si no es admitido. Eso ya nos ha dado un subidón increíble. El problema es que el nivel ha sido muy alto y se han quedado fuera de los 70 admitidos otros tantos que en ediciones anteriores hubiesen pasado sin problema la criba. Eso ha sido doloroso pero es lo que tenemos y solo hay ese número de plazas. Yo este año hubiese hecho uno de 150 sin problemas.

Por otra parte estamos ya pensando en la quinta edición y dar un paso importante pues poco a poco somos conscientes de que se ha convertido en una cita importante en el calendario del arte español y que es necesario crecer de una u otra manera sin abandonar nuestros principios que se basan en entender el arte como un lugar común, un lugar de diálogo y una esfera de pensamiento abierta y vivencial.

miércoles, 16 de julio de 2014

Si no puedo jugar, no es mi revolución.

Del 25 al 27 de Julio vuelve una de las citas ineludibles en el verano gijonés: el Mercadillo de diseño LABshop. Desde su comienzo en 2008, este encuentro de creatividad ha ido ganando terreno y público.

Durante dos días y medio se exponen piezas realizadas por jóvenes creadores y diseñadores asturianos. Desde objetos útiles para el hogar hasta moda, pasando por joyería o tejidos reaprovechados.

En esta edición destaca la amplia presencia de proyectos que buscan utilizar lo pasado con un nuevo uso y la utilización de hilos y fibras naturales, todo con el toque de lo casero, de las prendas hechas a mano. Tenemos varios ejemplos:

  • Rag Doll, donde puedes llevarte la prenda hecha o el patrón para hacerlo tú mismo en casa.
  • Mimayo, que reaprovecha ropa y tejidos antiguos para darle un nuevo uso en otros objetos.
  • Labamba Project, ropa femenina con telas naturales en talleres locales y con diseños propios.
  • Gusmi Gusmela, mantas y toallas de confección casera con tejidos originales.
  • La Niña Pobre, moda sostenible y vestuario para piezas de danza contemporánea.

Además de estas propuestas hay proyectos de accesorios y joyería (Pixelízate, Jöelle joyas) o de utensilios para la cocina en madera y con diseño propio (David Santiago).

Sin duda uno de los que más me han llamado la atención es To The Wild. Se definen como “una joven marca independiente dedicada a realizar tipis y artículos de decoración para niños aventureros y padres que aún no han dejado de serlo”. Y en su web encontramos precisamente eso: objetos para jugar, espacios creados para volver a la infancia (o para seguir en ella) y ser capaces de inventar otras formas de juego (especialmente los famosos tipis, esas construcciones que recuerdan a tiendas indias).

Un proyecto de Lole y Diana cuyas piezas nos recuerdan los años de más libertad, aquellos de nuestra infancia donde podíamos sentirnos libres y seguros debajo de una manta a modo de cabaña. 


Precisamente toda esta mezcla de ideas (un mercadillo, talleres y telas artesanales, un proyecto que nos devuelve a la infancia) me ha recordado a la dimensión crítica que tiene lo lúdico. Desde el pasado 30 de abril y hasta el 22 de septiembre se presenta en el Museo Reina Sofía la exposición “Playgrounds. Reinventar la plaza”, donde se propone analizar y reflexionar en torno al potencial político y social del juego especialmente cuando se encuentra vinculado al espacio público. Desde el tiempo libre y el ocio como lo contrapuesto al tiempo productivo o el Carnaval como ejemplo de práctica transgresora y subversiva con los modelos sociales establecidos.

El arte ha tenido siempre una estrecha relación con la reivindicación, del tipo que fuera, pero sin embargo no ha estado muy cercano, al menos en el discurso de las exposiciones, a lo lúdico, al hacer por hacer, al juego sin una función productiva ni económica.

En Madrid, en Doctor Fourquet, la calle donde se han situado casi todas las galerías de arte (precisamente detrás del Museo Reina Sofía), se encuentra también el espacio de “Esta es una plaza”, que nace en 2008 como un proyecto de autogestión vecinal de un solar urbano abandonado. Cuenta con un huerto, talleres y zona de juegos y se realizan actividades desde conciertos, a comidas populares o talleres... Se interpela directamente al derecho a lo natural en un barrio sin espacios verdes, y para un uso vecinal. Y entre todo se encuentran las zonas de juego donde los niños acuden a pasar el rato en medio de una naturaleza que lucha por sobrevivir en el duro entorno urbano. Entre los talleres destaca el de construir casas de barro manuales a partir de 5 años, una forma de acercar a los más pequeños el pensamiento crítico sobre el lugar que habitamos y la imaginación de inventar otros mundos nuevos.




Se reivindica el “derecho a la pereza” y es aquí donde el juego tiene un fuerte potencial más allá de la realidad. La capacidad de imaginación, la utopía infantil, se traduce en la creación de mundos desconocidos, imposibles, pero distintos al del día a día. Esta capacidad para abstraerse es una de las cosas que nunca deberíamos perder; el paso a la edad adulta no debería suponer el romper también con la imaginación infinita.

Desde LABoral con un mercadillo, actividad aparentemente alejada de un discurso museístico concreto o de grandes exposiciones, se propone un uso distinto del museo. Y más en concreto con lo que forma parte de esta edición de verano. Creo que lo que tienen en común todas las propuestas que se presentan en LABshop es su cercanía con lo natural. Reaprovechar lo antiguo, lo que ya ha servido a su uso, talleres artesanales, telas naturales, diseños propios, pequeños proyectos para otras formas de crear. Pequeños mundos que se hacen más cercanos a todos durante tres días.

A menudo hay temas en el arte que se tratan como esferas diferenciadas pero que sin embargo tienen mucho en común: la inventiva inabarcable, la ensoñación, la abstracción, la imaginación e incluso la locura. ¿Qué distingue a unos y a otros? Pues pareciera que lo más evidente que los separa es quién hace cada cosa. Los niños son capaces de inventarse mundos, seres invisibles y fantásticos, hablar con amigos invisibles a quienes los demás no vemos, bailar en cualquier esquina de cualquier calle sin importar si les estamos viendo; son capaces de abstraerse de nuestra realidad y llegar a otra. Y creo que esta es una de las potencialidades del juego, de la inocencia, que nunca deben perderse. ¿Por qué no ponerse a bailar en cualquier momento, en cualquier lugar? ¿Y entrar a un museo a reír? ¿No son los museos, de alguna forma, espacios para la utopía? Y si no lo son del todo, si la utopía es aún una quimera, deberían ser al menos espacios que nos permitieran concebirla, imaginarla.


Los tipis que los niños construyen para sumergirse en otros mundos tienen que ser construidos en nuestra edad adulta, al menos para no perder nunca la capacidad de abstraernos. Y los museos pueden ser un buen lugar.

Lee esta entrada en #LABlog, el blog de bloggers de LABoral. 

miércoles, 2 de julio de 2014

El "Coleccionismo y el mecenazgo" se cuelan en Es Baluard.

Hace unos días daba comienzo un nuevo proyecto desde el museo Es Baluard en Palma de Mallorca. Coincidiendo con el comienzo del verano y con la celebración de Art Basel se presentaba el programa “Coleccionismo y Mecenazgo”, que se define como un programa para promover acciones en torno al coleccionismo y diferentes vías de patrocinio y mecenazgo, como un punto de encuentro abierto a la construcción patrimonial y el arte desde la sociedad civil.
Con esta premisa se ha establecido que Junio será la fecha elegida: cada año se celebrarán distintas acciones para fomentar el coleccionismo, intentando ser una cita constante para tener en cuenta la importancia de esta actividad. No es casual, como decía, que sea Junio el mes elegido: Basel se convierte en el foco de atención del arte internacional, y aprovechando esta coyuntura, así como los que viajan a la feria para ver las últimas propuestas, Es Baluard propone una cita más para incluir en la agenda.

La primera propuesta, el pasado día 17, comenzaba con el libro “Los laberintos del arte”, de Carmen Reviriego (que ya presentó en la edición pasado en ARCO en Febrero). Puede verse el vídeo de la presentación aquí.

Se trata de un manual que busca romper mitos en torno al coleccionismo, una práctica imprimida de muchos estereotipos e ideas erróneas. Para ello, Reviriego da un repaso al mercado del arte, a los agentes implicados en su funcionamiento y a las reglas de este sistema, intentando clarificar un poco más esta práctica.

En esta presentación también participaron Nekane Aramburu, directora del museo Es Baluard, José María Lafuente, coleccionista, y Amparo Sard, artista.
 

Entre los muchos temas tratados durante la charla, el diálogo pasó por cuestiones como el papel de la crítica de arte, de la educación artística (y su práctica ausencia en los colegios y universidades), y algunos de los clichés asociados al coleccionismo, como las grandes cifras en algunas ventas, que alejan a aquellos interesados en comprar obra pero con menos recursos financieros.

Lo cierto es el coleccionismo es una práctica muy particular, que cada vez más encuentra visibilidad en el mundo del arte. Desde hace unos años podemos asistir con más frecuencia a charlas, encuentros y conferencias sobre el coleccionismo y su importancia. Algunas de las citas más recientes fueron las Jornadas de Coleccionismo en la Fundación Lázaro Galdiano “Coleccionismo y Comisariado, dos dimensiones para pensar con imágenes” el pasado mayo, o la cita anual cada Octubre en ForoSur _Cáceres, con Rosina Gómez-Baeza y Lucia Ybarra como equipo curatorial del proyecto. Próximamente también tendremos el curso de verano de la Universidad Menéndez Pelayo “Comisariado y coleccionismo en arte contemporáneo” promovido por el Instituto de Arte Contemporáneo y la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915, con Glòria Picazo como directora y Tania Pardo como secretaria académica. Entre los ponentes, grandes nombres como Patrick Charpenel, director de la Colección Jumex (México), Pilar Citoler (Colección Circa XX) o Benjamin Weil, director del Centro Botín.

Desde que en el siglo XIX el coleccionismo llegase al mercado internacional, su interés no ha dejado de crecer. Se trata de una actividad muy particular, que tiene una dimensión social y económica muy importante, ya que no se trata sólo de una cuestión de valor financiero sino que genera recursos artístico, mueve el mercado, promueve la producción y da apoyo a los artistas, y todo lo que deriva de esto tiene una clara relación con lo educativo y con el propio patrimonio.

 
El libro de Carmen Reviriego nos desgrana el proceso de convertirse en coleccionista. Cómo esta práctica tiene incluso una dimensión psicológica, que nos habla de cómo es quién la atesora casi más que su propia personalidad.

También señala que el poder adquisitivo es importante a la hora de comenzar una colección, pero que sin duda lo que define a una buena es más su capacidad de ser creíble, de generar confianza. Una colección seria y con rigor es un valor intangible mucho más difícil de conseguir que una compra con un valor económico mayor o menor.

La pasión es sin duda lo que define al coleccionista, lo que le lleva a comprar bajo un impulso irrefrenable, que como dice Reviriego, es un “balance entre corazón y razón, entre sentimiento e inteligencia, entre deseos y consideraciones racionales”. Lo emocional que lleva a alguien a comprar una pieza y después otra es lo más importante para empezar una colección. Esas obras que irá atesorando a lo largo de su vida se convertirán en parte de sus recuerdos, hablarán de su historia particular, serán una biografía visual de quien ha coleccionado.

Según vemos en el libro, tomando como fuente la World Wealth Annual Report de 2012, el valor emocional es el principal motivo para coleccionar arte.


Recuerdo que en la pasada edición de ForoSur Cáceres muchos de los coleccionistas contaban que reconocieron cuándo tenían una colección cuando las obras ya no cabían en sus casas. Cuando poco a poco se van acumulando piezas, cada una con su propio relato vital, al final se acaba construyendo una narración propia, que es la que definirá a esa colección y le dará un sello único.

Sin duda la presentación de este libro es el perfecto marco para comenzar el programa “Coleccionismo y Mecenazgo” en Es Baluard. Una cita anual que a partir de este año será de obligada atención por el sector del arte para estar al día.

Una propuesta nueva en el cambio del museo que propone dialogar y poner nuestro foco de atención en una práctica privada que cada vez más está en boca de todos.

viernes, 27 de junio de 2014

"Party", una vindicación a la ironía y a la represión en China hoy.

La ruta por PHotoEspaña 2014 es amplia, con muchas exposiciones y actividades interesantes; la gran cantidad de propuestas impide que todas se reseñen aquí y que sea necesaria una selección.

En cualquier caso se trata siempre de una muestra de todo lo que hay en el programa este año, una selección personal que hago por afinidad y gustos. Hay grandes exposiciones con comisarios de renombre que me han interesado pero que creo que se han reseñado lo suficiente como para no hacer otro texto más.
Así que siguiendo la ruta, y con esto en mente, mi siguiente parada en el blog para hablar de PHotoEspaña es en La New Gallery (Carranza, 6), que presenta una exposición individual de Cristina de Middel, fotógrafa ampliamente aplaudida por la crítica y el mercado gracias a su proyecto Afronautas. Desde ese trabajo en el que un grupo de africanos trataba de competir con Estados Unidos en la carrera espacial, Cristina ha sido imparable: finalista del Deutsche Börse Photography Prize de Londres en 2013, Primer Premio del International Center of Photography ICP en los Annual Infinity Awards ese mismo año o finalista del First Book Prize. Aperture/Paris Photo en 2012, entre otros.

Su nuevo proyecto, que se presenta a lo grande en La New, lleva por título “Party”. Un rojo chillón llama la atención cuando entramos en la galería. Paredes enteras llenas de un rojo que rápidamente nos remite al rojo comunista. Y precisamente por aquí van los tiros. La ambigüedad de la palabra “Party” (fiesta, partido político) sirve como título para lo que Cristina hace con el Pequeño Libro Rojo de Mao Tsetung. Una fiesta visual pero con una acidez extrema en cada fotografía. Pero vayamos por partes.


La artista toma el libro y borra algunas frases intencionadamente, dejando sólo visibles palabras sueltas que leídas de seguido tienen un sentido totalmente distinto. Podríamos decir que Cristina actualiza el discurso del libro a una China fuertemente industrializada y productora a nivel mundial, muy lejana de aquella China popular de Mao. La potencia mercantil más grande del mundo quiere alejarse del capitalismo pero imita sus sistema productivos (altamente injustos y desiguales) además de continuar una línea de pensamiento adoctrinado y represivo.

Cada pieza de “Party” se compone de una página del libro con las frases borradas por Cristina, y una fotografía a modo de metáfora visual de lo que leemos al lado. Y ahí está la cuestión que más me interesa de este proyecto. En algunas de las páginas apenas quedan dos o tres palabras sueltas, que por sí mismas no dicen nada; sin embargo, el sentido semántico se completa con la fotografía, que nos da más pistas de lo que puede decir la artista. Interpretaciones que en cualquier caso no son únicas ni unívocas, cada persona 
que mira encontrará un sentido diferente a cada pieza.


En una de ellas leemos “First, Second,”: sólo dos palabras en distinta línea, el resto del texto, censurado. La fotografía que la acompaña muestra a dos niñas cogidas de la mano a las no llegamos a ver su cara pero sí dos vestidos iguales con “elle” bordado en el pecho. Lecturas múltiples, aunque personalmente coincido en la que ve una clara alusión a la política de hijo único, que controla la natalidad en China y que ha sido criticada en múltiples ocasiones, especialmente por lo que supone para las niñas, abandonadas a favor de un hijo varón o por ser las segundas nacidas.

Otras son más evidentes, pero no por ello menos interesantes. “Men must pay for sex” es la frase que Cristina extrae de su particular lectura del Libro Rojo. Y justo al lado una fotografía de una pared en un edificio en condiciones precarias, con una pintada con spray que dice: “I need girl”. Otro de los tabúes en la sociedad china hoy es la prostitución clandestina y la represión sexual, así como otras cuestiones derivadas como la homosexualidad, las violaciones o abusos a mujeres. Una sociedad aparentemente perfecta regida por el dominio de los preceptos comunistas, que sin embargo ocultan una realidad bien distinta.


“Party” es una exposición para ver en vivo, como casi todas las que se hacen en esta galería, a la que más de una vez he destacado por su labor como promotores de la cultura, más allá de un simple espacio de venta de arte. Cada exposición en La New se piensa para el espacio, y tanto Juan Valverde como Ricardo Hernando (directores) no tienen ningún miedo en transformar las paredes para que las piezas se muestren como merecen. El mérito del proyecto de Cristina, la puesta de largo y el libro editado sobre "Party" ha sido reconocido precisamente en PHotoEspaña con el Premio al mejor libro de fotografía del año en categoría internacional.


Así, este proyecto de Cristina de Middel no cumple el formato clásico de pieza sobre pared blanca, sino que las obras se muestran se seguido, sin separación entre ellas, imitando la estructura de un libro, y ocupando toda la sala de la galería. Nos choca además ese marcos dorado que delimita cada pieza.

En la entrada, sin embargo, el rojo chillón que nos deslumbra destaca a Mao, repetido hasta la saciedad en una referencia a una sociedad que no quiere disidencias ni cambios. El Pequeño Libro Rojo recorre de arriba abajo una esquina. Dos grandes bolas de espejo se convierten aquí en el icono de la fiesta (¿o del partido?). 


Una oda a lo kitsch, a lo hortera de la China hoy, que pugna por liberarse y romper los tabúes que la oprimen. Una visión irónica pero fuertemente crítica con un sistema que desaparece y se extingue por su incapacidad de adaptarse, por su negación al cambio. Un proyecto de Cristina de Middel que destila una ironía total en cada detalle combinada con una maestría visual perfecta.