Resulta interesante señalar el particular contacto que han mantenido a lo largo de la historia del arte la idea propia de creación y el acto de mutilación. Recientemente, cuando estaba leyendo "La originalidad de la Vanguardia y otros mitos modernos" de Rosalind Krauss, y a propósito de este hecho, encontré una reflexión a destacar: Bataille, en su obra "La mutilación sacrificial y la oreja cortada de Vincent Van Gogh", defiende que el hecho de cortarse la oreja no fue un acto de locura, sino de plena consciencia del significado intrínseco del arte. La propia pintura adquiere sentido cuando se enfrenta violentamente a la arquitectura corporal, planteando Bataille que no es un deseo de autorrepresentación lo que da lugar a las primeras pinturas parietales prehistóricas, sino más bien un acto de automutilación, explicando así, por ejemplo, que en algunas de estas pinturas les falten dedos.
Este planteamiento resulta tremendamente interesante cuando nos acercamos a algunos movimientos del siglo XX en que la mutilación del cuerpo era la base para su propia catarsis personal: estoy pensando en el arte de acción y sobre todo en su versión más extrema, es decir, en el accionismo vienés (como Otto Muehl, defensor de una sexualidad libre, de utilizar excrementos en sus acciones y que llegó a ser acusado de abuso de menores) o en artistas como Bob Flanagan (protagonista del vídeoclip "Happiness in slavery", donde una máquina lo apresa, lo viola y lo mutila).
No hay que olvidar tampoco lo particular que resultaba el accionismo vienés en una sociedad aparentemente perfecta y correcta, donde causaron un auténtico escándalo estos artistas que ponían de manifiesto una sociedad oculta, existente bajo la visible serenidad.
Lo que realmente destaca en estos planteamientos es que entroncan con lo que Bataille defendía, con un planteamiento del arte desde la perspectiva de la lesión, de la autolaceración, es decir, un origen de la creación artística que pasa por el trauma y lo violento, no por la autocontemplación: Minotauro frente a Narciso.
Nine Inch Nails - Happiness in slavery
Günter Brus (accionismo vienés)
